Blog personale di Massimo Del Potro
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El Imperio, U TURN para una dama en apuros, un film de David Lynch

VERTIGO DIGITAL Y RAFAGAS SURREALISTAS

Indudablemente, David Lynch es uno de los cineastas contemporáneos más fascinantes y sorprendentes; precisamente, su mismísima naturaleza polifacética enriquece los dotes creativos de este artista originario de Montana, la verdadera América profunda.
Generalizada es, pues, aquella premisa cinéfila que reza: ‘si no aceptamos -desde el inicio- que de David Lynch se trata, resultará infructuoso el abordaje de su obra’. Más bien, simplemente se trata de un esmerado acercamiento (“esfuerzo” por el cual el espectador resultará más que complacido y recompensado) con el universo lyncheano, con su inicial predestinación a la pintura -abstracta-, sus deseos, la arrebatada fisicidad del placer, el flow de las imágenes oníricas, el afán experimental y la extraña experiencia surreal … de la cotidianeidad.
¡¿Qué más se puede pedir como espectador?!.

Filmada en porno, “Inland Empire” se presenta como una constante intensificación de experiencias sensoriales que también se abre a diversas líneas expresivas, aún presentando un punto de inflexión argumental (y estructural), similar a la de su predecesora, “Mullholland Drive”. El eje narrativo distintivo de aquélla se centra en el personaje de Nikki Grace (Laura Dern), una talentosa actriz que se prepara para un papel prometedor (el de Susan Blue); inevitablemente, a través del rodaje, Nikki se ve envuelta en un escarceo amoroso con su parteneire y co-protagonista, Devon Berk (Justine Theroux). Súbitamente, Nikki se reconocerá a sí misma como inmersa en la extrañísima y mimética experiencia de estar viviendo la ficción del film, remake de una anterior producción polaca, inconclusa debido a la muerte de sus protagonistas.
Así, tenemos la vivencias de Nikki y Susan, … o la doble vida de Nikki-Sue, …. o la experiencia del doble en Hollywood, uno de los paradigmas lyncheanos que se inscribe en una nutrida corriente de influencias tales como la especialmente inspiradora “The Legend of Lylah Clare”, 1968, de Robert Aldrich, estelarizada por Kim Novak (curiosamente, una actriz que diez años antes, con “Vértigo”, ya se había iniciado en la práctica del doble, a las órdenes de Hitchcock). Recordemos que con “Carretera Perdida”, Lynch ya había delineado un trayecto en este sentido, desde el doble personaje encarnado por Patricia Arquette y salvando las propias distancias lyncheanas.
Volviendo a “Inland Empire”, no resulta azaroso que su punto de inflexión, en el que comienza a desvanecerse la identidad de Nikki, se produzca en la secuencia del repaso del guión del film a rodar, momento en que un extraño (léase, presencia ‘no identificada’) irrumpirá en el set …, presencia que se resignificará más adelante: será la propia Nikki devenida en Sue, en otro registro temporal.
Indudablemente “Inland Empire” es un film cien por ciento Lynch, donde el decorado de las escenas interiores demanda, imperiosamente, sillones y sofás (recordar las escenas del sitcom de conejos antropomorfos); donde la boca femenina se abre franca y despejadamente como signo de su goce; y donde la noche es decisivamente femenina, soldando primitivamente lo que el día deshace (ver el pesadillesco desenlace de Sue desde el ghetto de Lodz hasta Hollywood Boulevard).
“Inland Empire” juega con el tiempo y el espacio, desde una lúdica y audaz exploración de mundos, tal “como en una cinta Moebius e intentando transgredir para acortar el camino por la cinta, agujereándola, o mirándola en transparencia” (al decir de Michel Chion, en “David Lynch”, Edición 2003)…¿Acaso no es Sue quien agujerea la seda con un cigarrillo convulso … para mirar a trasluz?.

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El programa “Big Brother” abre las puertas al “maravilloso” mundo de la telerrealidad

En la primavera del 2001, un nuevo fenómeno de sociedad se propagaba por toda Francia: el programa “Loft story” (versión francesa de “Big Brother”) apareció dos años después de haberlo hecho en las televisiones europeas y americanas. Mientras millones de franceses miraban subyugados todas las noches a once jóvenes encerrados en un apartamento de 225 m2, escrutando el mínimo cambio en sus emociones y esperando la eliminación de uno de ellos, otros debatían sobre el fundamento y los peligros de este tipo de xnxxx : ¿lúdico o telebasura?

Por Béatrix Lafosse

Este programa vio la luz en Holanda cuando a un ejecutivo neerlandés, leyendo un artículo sobre Biosfera1, se le ocurrió grabar, día y noche, a personas como si fueran conejillos de indias. El concepto, al que llamó “Big Brother”2, se convirtió en un show televisivo que atrajo a un 55% de telespectadores en septiembre de 1999. Desde entonces el programa se ha exportado a unos 27 países, y su inventor, John Demol, a través de su empresa Endemol, ha producido trescientos programas por todo el mundo.

Aunque los programas de telerrealidad (confesiones, a la búsqueda de desaparecidos, reconstitución de eventos…) no sean nuevos en Francia, el concepto de “Loft story” es diferente: se trata de mostrar todo sobre la vida de personas anónimas confinadas en un lugar cerrado y aisladas del mundo durante varias semanas (ni teléfono, ni televisión, ni radio, ni periódicos).

A los telespectadores no se les escapa ningún detalle. Los participantes —jóvenes solteros voluntarios con menos de treinta años (seis chicos y seis chicas en la edición 2002)—, filmados 22 horas al día durante doce semanas, libran su intimidad al público gracias a un arsenal bien orquestado: veintiséis cámaras (tres de ellas infrarrojas), cincuenta micrófonos y más de cien técnicos y realizadores para que el público siga de cerca los movimientos y gestos de los candidatos.

Presentado como el programa de la autenticidad absoluta y del directo, en realidad se trata de una gran representación por medio de trucajes, por la escenificación de un guión para la historia y los diálogos y porque se ve en diferido, controlando así lo que dicen los “inquilinos del loft”, a los que se somete a pruebas diversas y a las que deben participar si no quieren ver mermado su presupuesto alimenticio semanal.

Los bienaventurados no son elegidos al azar. La selección entre los cuarenta y cinco mil candidatos, que lleva a cabo M63 y su ejército de siete psicólogos, ha sido bien calculada. Cada candidato contesta a un cuestionario donde se mezclan preguntas indiscretas sobre amoríos con tests psicológicos, con el fin de elegir en prioridad a los participantes fotogénicos, narcisistas y desinhibidos, que ganan cuatrocientos veintiún euros semanales.

Una vez instalados, los protagonistas tienen que integrarse en la vida del grupo y evitar que los eliminen, para finalmente formar la pareja ideal que ganará quinientos mil euros. Pero no es la única recompensa, este juego es sobre todo el medio de hacerse famoso saliendo en la televisión. Y el telespectador, también queda satisfecho, ya que vota para eliminar a uno de los candidatos. Es ése uno de los aspectos más criticados de este programa en el que se ridiculiza la intimidad y se aplaude el voyeurismo. Se les ve incluso en el cuarto de baño y el “confesionario”, en el que los candidatos pueden desahogarse a discreción y quejarse de los otros inquilinos ante los psicólogos improvisados que son los telespectadores.

Este tipo de programas, motores de la televisión comercial, está imponiéndose en el panorama audiovisual francés. ¿Hasta dónde se llegará para saciar la sed del público? El futuro nos lo dirá. Con todo, la capacidad de decir “no” y de pasar a otras actividades está en manos de cada telespectador.

1. Experiencia científica tendente a observar la vida de una decena de individuos confinados en un espacio cerrado.

2. Expresión sacada de la novela de ciencia-ficción del americano George Orwell, 1984, publicada en 1948, y que denuncia el desvío totalitario de las sociedades modernas.

3. Sexta cadena francesa herciana y privada que ha emitido el programa.

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Un túrbine di ideas

Roz: amanece en Afganistán

Roz, que en persa significa “día”, es una revista femenina de 36 páginas sin publicidad ni colores que vio la luz en Kabul en abril del 2002 gracias al valor y a la tenacidad de un puñado de mujeres afganas.

Este proyecto, iniciado por la revista Elle y apoyado financieramente por el grupo francés Hachette Filipacchi Medias, pretende proporcionar a las mujeres una fuente de porno casero, conocimientos y distracción tras años de silencio y privaciones.

Con una tirada de 1.500 ejemplares y redactada en dari y pachtu –las dos lenguas principales del país–, el primer número propone un artículo de fondo sobre los problemas de electricidad, pero también se ocupa de temas de sociedad, derecho, moda, cocina o poesía.

En la actualidad, las mujeres afganas desean olvidar estos años de sufrimiento y discriminación de la que ha sido particularmente víctimas bajo el régimen de los talibanes y, desde este punto de vista, Roz constituye una esperanza de apertura y de retorno a una vida “normal”.

Un culpable ideal recompensado en los Oscar

En contra de lo esperado, el 24 de marzo de 2002 la cinta del francés Jean-Xavier de Lestrade obtuvo el Oscar al mejor documental del año en la 74a ceremonia de las célebres estatuillas.

Un culpable ideal relata una historia trivial: Brenton Butler, un adolescente afro-americano de quince años, es acusado del asesinato de una turista blanca, de una bala en la cabeza, el 7 de mayo de 2000 en Jacksonville, en Florida. Para la acusación, los medios de comunicación y la opinión pública, el caso quedó resuelto: el sospechoso había firmado la declaración tras haber sido identificado por el único testigo ocular del asesinato, el marido de la víctima. Pero es en ese momento cuando entran en escena Patrick McGuinness y Ann Finnell, dos abogados de oficio convencidos de la inocencia del adolescente, que recorren las calles en busca de indicios, reconstituyen el asesinato y observan las reacciones de los protagonistas.

El realizador elabora con talento la crónica de un asesinato y de la investigación chapucera. Tras 110 minutos de suspense, la cámara saca a la luz las carencias del sistema que hubiesen podido costar la vida a un inocente que luego fue absuelto.

La vitalidad de la industria del disco

En un contexto mundial difícil marcado por la recesión de las ventas de discos, el mercado francés continuó positivo durante el primer trimestre de 2002, con un aumento del volumen de negocios de un 5% respecto al primer trimestre de 2001. El repertorio porno gratis francófono mantiene una posición que representa el 60% de las ventas. Las cinco mejores ventas conciernen la producción nacional (podemos citar a Renaud: Boucan d’enfer; Patrick Bruel: Entre deux; Indochine: Paradize). Estos buenos resultados confirman los del año 2001 que incrementó las ventas de discos en casi un 11% (165 millones de discos vendidos) con 18 títulos francófonos entre las veinte mejores ventas del año (principalmente Garou, Manu Chao, Jean-Jacques Goldman, L5, Noir Désir…).

La Cinquième rebautizada France 5

El 7 de enero de 2002, la Cinquième pasó a llamarse France 5 y se instaló al lado de France 2 y France 3 en el seno del grupo público France Télévision presidido por Marc Tessier. France 5 se ha hecho un hueco original en el paisaje audiovisual francés puesto que su pliego de condiciones le asigna la misión de dedicarse a la difusión y a compartir conocimientos.